Nuestra compañera de ÀGORA Isabel Escuder, nos invita a reflexionar sobre una cuestión de máxima actualidad como es la salud mental y la importancia de cambiar la mirada para poder encontrar e iniciar  nuevos caminos para su abordaje.

El otro día tuve el placer de conocer a una parte de los actuales miembros de Radio Nikosia y a compartir con ellos, y otras personas, un par de horas de interesantes reflexiones acerca del sufrimiento, o de aquello comúnmente conocido como trastorno o enfermedad mental. Ya conocía la existencia de Radio Nikosa. De hecho, ya había escuchado su programa alguna vez y también había podido charlar con Martín, miembro fundador de la misma, en una formación que hizo recientemente.

Para los que no la conozcáis, Radio Nikosia, es una emisora de radio realizada por personas que en algún momento de su biografía han sido diagnosticadas de algún problema de salud mental. Su objetivo es “deconstruir el estigma que padecen los afectados y, al mismo tiempo, dar lugar a una reflexión crítica alrededor de las nociones de locura que existen en los imaginarios expertos y populares”.

Desde que estoy vinculada a este ámbito, la salud mental, siempre he sentido que trabajaba de acuerdo a mis valores como persona y como trabajadora social -mal iría si así no fuera-. Creo que otro modelo de atención en salud mental es posible y para ello lucho día a día junto a mis compañeras/os. La experiencia de las personas vinculadas al servicio, los pasos agigantados que dan cuando se lo proponen y se lo creen, las experiencias compartidas, la implicación del entorno más próximo (familias, amistades, vecinos…), los momentos que compartimos todas/os juntas/os, las supervisiones de equipo, … Son oxígeno. Son un chute de energía que te hace venir arriba y reafirmarte en aquello en lo que crees. La jornada con Radio Nikosia y la formación de Martín fueron uno de esos chutes.

A pesar que desde la reforma psiquiátrica de los 80 se ha ido tejiendo una red de dispositivos y servicios en Cataluña que rompen con la estructura del modelo clásico, este despliegue de recursos no ha ido acompañado de un cambio de paradigma global real en la atención a la salud mental. Todavía nos queda mucho camino por recorrer. Los problemas de salud mental no pueden reducirse a una lógica médica y/o psicológica como si la persona fuera un ser con patas, síntomas y traumas, ajeno a la sociedad, a los cambios y a las nuevas construcciones de ésta, a la experiencia y vivencia propia de todo esto… Hay evidencias empíricas de ello y lo vemos desde los recursos a diario. Sin embargo, ¿por qué todavía tenemos la sensación compartida por muchas/os de que la opinión de la propia persona durante el proceso de recuperación, al igual que la opinión de las/los profesionales del ámbito social, es secundaria? Supongo que, en efecto, no es solo una sensación sino una realidad a la que nos enfrentamos día a día. Eso sí, por suerte, cada vez con menos frecuencia.

Sería interesante un abordaje comunitario en el que el foco no está en la dimensión individual sino en la colectiva. Las problemáticas de salud mental, desde este prisma, son abordadas a través de una atención integral e interdisciplinar que tiene como principal eje motor a la propia persona y a la comunidad, en cuanto a que existe una relación de interdependencia entre ambas. El modelo comunitario parte también de la lógica biopsicosocial que defiende no solo la existencia de factores biológicos y psicológicos influyentes en las problemáticas de salud mental sino también en los factores sociales.  Desde este punto de vista la mirada es mucho más amplia y las problemáticas de salud mental han de ser abordadas interdisciplinariamente y en/con la comunidad.

Creo que, como trabajadoras/es sociales y profesionales del ámbito social, debemos seguir en nuestra lucha por la creación de espacios como el de Radio Nikosia con el que introducía este post. Espacios donde se abandone el rol de enfermo y se ponga en valor el discurso y la narrativa de la persona. Espacios que no son definidos como terapéuticos pero que consiguen este fin en sí mismos. Y debemos también, defender que otra mirada es posible y, a la vez, necesaria. Que los problemas en salud mental requieren también de una visión comunitaria y social, que empodere a las personas.

Para despedir el post, os dejo con un trocito de un poema precioso, “A todos ellos” de La Princesa Inca y enlace al texto completo al final.

A los que se quedaron dormidos en el nunca,

a los que sueñan sus verdades y se las niegan,

A los que tienen mucho miedo, y lloran por cualquier cosa,

Y se ocultan la cara de vergüenza.

A los tímidos, a los solos, a los raros,

Y, sobre todo, a todas esas pupilas dilatadas de tanta química

Que miran aturdidas y absortas

Pero tienen la luz más hermosa:

“Que no existe locura sino gente que sueña despierta”

http://laprincesainca.blogspot.com/2008/10/